Chile en el Bicentenario – La patria inconclusa – Roberto Avila Toledo

20 julio, 2010 § 2 comentarios

El 18 de Septiembre de este año 2010 vamos a celebrar el bicentenario de nuestra independencia.

En Chile la independencia de España se celebra mediante verdaderos torneos gastronómicos y etílicos en los cuales el recuerdo y análisis del proceso político revolucionario esta ausente.

Los medios de prensa son implacables en dejar de lado la revolución independentista y avocarse exclusivamente a entrevistar borrachos  acerca de su peculiar forma de entender el patriotismo y a los “fonderos” en torno a si tuvieron o no utilidades. Esto no es algo casual, se busca dolosamente ocultar la historia patria a los chilenos.

Nuestras autoridades por su parte buscan adeptos bailando cueca en lugares públicas, en ocasiones muestran destrezas en otras derechamente hacen el ridículo, empero, para todos,  esa es su actividad principal.

Pero también a unos pocos, pocos por ahora,  nos interesa en bicentenario como tal. El bicentenario de la primera revolución chilena. La segunda guerra revolucionaria-independentista  triunfante de los nacidos en estas tierras  en contra de poderes imperiales.

El conteo del bicentenario tiene ya cierta imprecisión y como tantas otras cosas en Chile esta también cargado de ambigüedades. En efecto, el 18 de Septiembre de 1810 se convocó en Santiago  a un Cabildo Abierto presidido por un realista de tomo y lomo como lo era don Mateo de Toro y Zambrano y Ureta que había recibido el título nobiliario de Conde de la Conquista de parte del monarca español el 6 de Marzo de 1770.

Ese Cabildo abierto fue constituido como consecuencia política de la prisión a que Napoleón había sometido al monarca español Fernando VII en Europa. Ese vacío de poder lo intentaba llenar un gobierno provisional español conocido como  la Junta de Burgos, de cuya lealtad  monárquica algunos dudaban.

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The future of magazines

16 julio, 2010 § 1 comentario

Una coyuntura global decisiva

11 julio, 2010 § Deja un comentario

La economía global lucha todavía por mantenerse alejada de la gran recesión, de la que se suponía venía saliendo desde fines del año pasado. Y la última mitad de 2010 podría ser decisiva para una recuperación sostenida o para una nueva fase recesiva.   

Un escenario geopolítico complejo de cambios políticos, tensión social y algunas amenazas bélicas dará forma al crecimiento y marcará a las viejas potencias y a las emergentes por igual.

Afectarán, en especial, a las dos naciones que, en un mundo cada vez más bipolar, forjaron el curso global en estos años: una, el centro y motor de entrada de la crisis financiera, Estados Unidos; la otra, el motor de la salida, China.  Hemos ingresado en un nuevo ciclo geopolítico global: hemos ingreso a un nuevo esquema bipolar, esta vez protagonizado por Estados Unidos y la República Popular China.

En Estados Unidos, Barack Obama enfrentará su primera prueba electoral en los comicios legislativos de noviembre de 2010. Golpeados por el desempleo, los norteamericanos podrían terminar con la mayoría demócrata en el Capitolio y poner fin a las ambiciosas reformas del mandatario. El nuevo Congreso tendrá influencia sobre dos de los ejes que dominarán la agenda de la Casa Blanca hasta fin de año: la reducción a futuro del gigantesco déficit y la tensión con China por el valor del yuan.

Pekín flexibilizó, hace unas semanas, su moneda para detener el aluvión de críticas de Occidente, que le acusa de mantener un yuan débil para poder inundar mercados extranjeros con productos de bajo costo. Sin embargo, la moneda apenas se apreció en estos días y Obama puede ser presionado por el Congreso para imponer medidas proteccionistas contra China, en lo que sería en el anticipo de una guerra comercial.

El imparable desarrollo de la economía china no sólo suscitó algunas críticas internacionales, si no que también produjo tensiones sociales internas. Fruto de las aspiraciones que llegan junto con un creciente nivel de vida, miles de trabajadores chinos comenzaron a reclamar inéditos beneficios sindicales, al punto de paralizar fábricas. La escalada social en China podría aumentar a medida que la economía, que en 2010 crecerá al 10%, avanza.

Más allá de la tensión bilateral, Pekín y Washington compartirán, en estos meses, dos desafíos diplomáticos globales. Corea del Norte comenzará el peligroso proceso de sucesión del topoderoso Kim Jong-il en septiembre. Irán, por su parte, deberá lograr que su economía sobreviva a las cada vez más asfixiantes sanciones por su plan nuclear.

Ambas naciones representan los potenciales escenarios bélicos para los próximos cinco meses y medio, por lo menos desde la perspectiva de los EEUU. La primera, porque la volatilidad de su transición puede derivar en una escalada con Corea del Sur. La segunda, porque, de crecer, su amenaza nuclear podría forzar a Israel a lanzar un ataque que desestabilizaría aún más a Medio Oriente.

De llegar a esos escenarios, los desafíos diplomáticos de Pyongyang y Teherán torcerían el rumbo económico del mundo. Semejante hipótesis es temida por la Unión Europea (UE), la potencia más afectada por la recesión económica, al punto de que hasta el futuro del euro está en duda.

Los próximos meses serán críticos para determinar si los ajustes pueden evitar el derrumbe de los países más debilitados (España, Grecia, Portugal e Italia). Dos trabas deberán sortear esos programas para ser exitosos: el riesgo de otra recesión, provocada por el fin de los planes de estímulo, y la tensión social que ha copado las calles europeas y que, el 29 de septiembre, tendrá su demostración de fuerza con marchas en toda la UE.

Con una economía más estable que la del bloque, América latina enfrentará en los próximos meses, fundamentalmente, cambios políticos. En octubre, los comicios generales en Brasil determinarán el fin de la era Lula y, en septiembre, las elecciones legislativas de Venezuela medirán unas vez mas el poder de Hugo Chávez.  Las dos democracias mas fuertes de América Latina aparecerán nuevamente en el ojo del interés de la opinion publica.

Las islas Falklands y el Cono Sur de América: una encrucijada geopolítica

9 julio, 2010 § 2 comentarios

En los meses recientes del año 2010, diversos hechos relacionados con las Islas Falklands han vuelto al archipiélago inglés nuevamente al centro de la atencion de la opinión pública, aunque sea por breves momentos.

Desde la exploración petrolera de una empresa británica en el fondo marino de las islas, hasta un programa de intercambio estudiantil entre la Municipalidad de Punta Arenas con Port Stanley, y las recientes reuniones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, así como la prohibición argentina para la recalada de naves mercantes entre las islas y el puerto chileno de Punta Arenas, y de las naves comprometidas en dicha exploración de hidrocarburos en puertos argentinos, en cada uno de estos eventos el gobierno justicialista de Argentina ha intentado escalar la presión diplomática y mediática para lograr sentar a Gran Bretaña en alguna mesa de negociaciones.

Un incidente menor ocasionado artificialmente por la Cancillería argentina a propósito del viaje de estudiantes magallánicos (de condición social vulnerable) a Falklands para fortalecer su dominio del idioma inglés, incluso podría servir de motivo para preguntarse si acaso la política exterior del Estado de Chile ante el tema Falklands, se decide en el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile o en la Casa Rosada en Buenos Aires.

En la encrucijada geopolítica de las islas Falklands, siempre se entrecruzan a lo menos cuatro actores relevantes, a saber, Argentina, los kelpers, Gran Bretaña y Chile, aunque éste útimo solo tenga algunos intereses comerciales con los habitantes y comerciantes del archipiélago.

Entre los dos actores centrales, aparecen además los integrantes de la comunidad kelper de las islas, un grupo de alrededor de 3.000 británicos originarios de las Falklands (según el censo de 2001), que aspiran a lograr mayores niveles de autonomía local, aunque siempre bajo el paraguas protector de la soberanía británica a la que pertenecen.  Las islas se autofinancian actualmente, tanto por la venta de licencias de pesca en las aguas del Atlántico sur, como por el comercio de ultramarinos (125 millones de dólares por exportaciones el 2008), la ganadería ovina, la pesca, el turismo (30.000 visitantes el año 2001) y la navegación marítima. (CIA: The World Factbook, 2010.).  Adicionalmente, desde el año 1993,  el British Geological Survey desarrolla un programa de exploración en busca de hidrocarburos.  Las finanzas de las islas se incrementan además,  con el consumo producido por la dotación militar, naval y aérea allí estacionada.

El juego entrecruzado de intereses de estos actores sigue siendo una encrucijada geopolítica no resuelta: mientras Argentina reclama soberanía sobre un archipiélago en el que no reside ningún argentino y que solo fue ocupado militarmente por tropas argentinas invasoras durante tres o cuatro meses en 1982 con ocasión de la guerra,  Gran Bretaña asume en plenitud y refuerza el ejercicio de su soberanía sobre las islas y no parece estar dispuesta a ceder, mientras los kelpers, los verdaderos habitantes originarios de las islas, prefieren indudablemente vivir y continuar viviendo bajo la soberanía británica por múltiples razones históricas,  culturales, económicas y políticas.

Desde 1982 sin embargo, las islas representan un espacio de interés geopolítico, acrecentado por el posible carácter comercial de las reservas de hidrocarburos existentes en su fondo marino.

Para cada actor en juego, las islas tienen un significado geopolítico distinto, ahora acrecentado y multiplicado por la perspectiva de la existencia de reservas de hidrocarburos -aunque de mediana calidad- en el fondo marino del archipiélago, susceptibles de avivar la controversia británico-argentina, si dichas reservas tienen un valor comercial explotable.

Para Argentina, la opción diplomática sigue siendo en el presente, la única alternativa viable de acceder a negociaciones que impulsen su demanda territorial.  Para Gran Bretaña, evidentemente las Falklands no son su prioridad estratégica ni política, ocupadas en resolver la crisis financiera en curso y la inserción inglesa en la Unión Europea.

Para los kelpers, la eventualidad de la presencia argentina,  es una amenaza que trae a la memoria los meses de invasión y destrucción que les significó la guerra de 1982.

En este contexto, para el Estado de Chile y para la posición geopolítica y oceanopolítica chilena en el cono sur de América, resulta indudablemente más conveniente que las islas Falklands continúen bajo soberania británica y no pasen a convertirse -en manos argentinas- en una posición  geoestratégica susceptible de controlar la navegación hacia y desde la boca oriental del Estrecho de Magallanes.

Manuel Luis Rodríguez U.

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FUENTES DE INFORMACIÓN Y REFERENCIA

Sobre el mismo tópico:

Pueden visitarse nuestras páginas GEOPOLITICASUR http://geopoliticasur.wordpress.com y la página OCEANOPLANETAhttp://oceanoplaneta.wordpress.com, con materiales de análisis geopolítico y oceanopolítico de interés.

http://geopoliticasur.wordpress.com/2010/02/19/el-despliegue-actua-de-fuerzas-militares-britanicas-en-falklands-islands/

http://oceanoplaneta.wordpress.com/2010/02/20/exploracion-petrolera-en-falklands-islands-aspectos-diplomaticos-y-geoeconomicos/

Empresa Rockhopper de exploración de hidrocarburos:  http://www.rockhopperexploration.co.uk

Falklands Government: http://www.falklands.gov.fk

Redes y multitudes inteligentes: la crisis de la comunicación moderna en el siglo xxi

8 julio, 2010 § 7 comentarios

La naturaleza del cambio al que asistimos como ciudadanos del planeta y habitantes de la historia contemporánea, contiene la paradoja con frecuencia insoportable que estando inmersos en los procesos de transformación no alcanzamos a dimensionar ni comprender la totalidad de las dimensiones del cambio, de su adherencia al tiempo y a la cotidianeidad y de su proyección en dirección a otros futuros.

Este ensayo reflexiona y se interroga sobre los impactos de los cambios  tecnológicos y comunicacionales en curso en la sociedad contemporánea, con especial referencia a las diferencias generacionales y a los diversos saltos y brechas que se manifiestan en el plano de las relaciones sociales y del ejercicio de la comunicación.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2010.

MULTITUDES SOLITARIAS

Según nuestro enfoque, las relaciones sociales e interpersonales son y pueden entenderse como una compleja e interminable construcción de forma y contenido comunicacional, como un constructo social en red que se mueve en el tiempo y se modifica en el espacio, en los distintos planos y tiempos en los que suceden, generando una malla interdependiente de intersecciones, sentidos, lenguajes, significados, identidades y lógicas de acción que le dan contenido a la vida humana. ([1])

El paradigma de Rheingold, abre posiblemente la perspectiva de comprensión de los nuevos tiempos en curso, pero parece también dejar cerradas las ventanas de la alternativa.  ¿Estamos llegando a un punto de inflexión en que la comunicación humana, devenida forma tecnológica de intercambio de señales y bits entre dispositivos electrónico-tecnológicos, supera a la comunicación humana despojándola de su riqueza humana?

En el mundo semiabierto y semicerrado de las multitudes inteligentes de Rheingold sigue habiendo espacio para el individuo y su libertad, para el sujeto individual atravesado por el drama de su propia búsqueda y por la aventura de su propia identidad cuestionada.

En las cada vez más complejas  mallas comunicacionales que le dan sentido y forma al mundo de hoy, parece que sigue habiendo lugar para esta tensión entre lo individual y lo relacional, entre el sujeto y su contexto, al punto que la historia continúa moviéndose en una interminable oscilación pendular entre lo social y lo individual, entre las múltiples coacciones sociales necesarias y las escasas libertades individuales restantes y posibles.

Siguiendo la metáfora de Marx, el ser humano inserto y desintegrado en el mundo comunicacional de hoy, sigue anclado casi sin escape en el reino de la necesidad y lejos todavía de alcanzar el reino de la libertad.

La proliferación de redes de comunicación, de interlocución y de intercambio de significados, sentidos, contenidos e imagenes al interior del espacio virtual expresa en el plano macro-social la diversidad de formas de comunicación que caracterizan al individuo moderno en una sociedad que cambia, expande y multiplica sus modos y plataformas de comunicación y dialogo.

Se abren así nuevas brechas adicionales a los abismos sociales ya existentes: la brecha entre nativos digitales y emigrantes digitales, la brecha entre los que producen el conocimiento y los que lo consumen, la brecha entre ricos digitales y pobres computacionales…

ALGUNAS PUERTAS DE ENTRADA: LA CRISIS DE LA RACIONALIDAD COMUNICATIVA MODERNA

Sustentamos la hipótesis que la actual tendencia a la incorporación tecnológica en los procesos comunicacionales da cuenta de una crisis de la racionalidad comunicativa moderna, al alterar las bases de sustentación de la comunicación humana, introduciendo modelos, lenguajes y significados que destruyen, relativizan y deterioran los modos de producción del saber (del logos) y de los intercambios comunicativos.

Asistimos a una crisis de la comunicación, entendida como un salto cualitativo, material y cuantitativo en el uso expansión e incidencia de las plataformas tecnológicas sobre los procesos comunicativos.

El nuevo paradigma ([2])  establece el predominio hegemónico de la razón tecnológica, como criterio de selección, de organización, de gestión y de funcionamiento de la economía y del orden social.

¿Estamos entrando en una sociedad dialógica, estamos ingresando a una época caracterizada por una cultura efectivamente del conocimiento y la información o asistimos a un cambio de paradigma que nos conduce hacia una gigantesca malla societaria de individuos solitarios, “solitarizados” por propia opción o solidarizados por la propia presión social del medio?

Ya en los años sesenta, Marcuse (ese intelectual maldito del que nadie quiere volver a hablar), había advertido que estábamos entrando en la era del hombre unidimensional y su crítica a la racionalidad tecnológica y a la lógica de dominación del capitalismo moderno, alcanzaba a las raíces de la dimensión comunicativa humana: “en la realidad social, a pesar de todos los cambios, la dominación del hombre por el hombre es todavía la continuidad histórica que vincula la razón pre-tecnológica con la tecnológica.  Sin embargo, la sociedad que proyecta y realiza la transformación tecnológica de la naturaleza, altera la base de la dominación, reemplazando gradualmente la dependencia personal…por la dependencia al orden objetivo de las cosas… ([3])

Ya no dependemos solo de otros seres humanos, de otros poderes, ahora dependemos aún más de las máquinas y de los aparatos, convertidos en mediadores imprescindibles y casi ineludibles de la relación interpersonal y de la comunicación.

Ahora le hablamos a los aparatos y la comunicación ocurre entre máquinas.

Al modo de producción capitalista basado en la producción industrial de masas, se sucede un modo de producción inmaterial, un capitalismo globalizado y post-industrial basado en el uso intensivo de nuevos medios de producción de bienes y de símbolos, en el uso también intensivo de mano de obra deslocalizada y alienada, y en la construcción masiva y mercantilizada de redes de intercambio.

En este contexto, el diálogo entre las personas, entre personas racionales –esa dimensión constitutiva de la modernidad- está siendo gradualmente sustituido por el dialogo entre aparatos, entre dispositivos tecnológicos operando como mediadores comunicacionales de una comunicación que se despersonaliza.  El diálogo dejó de ser dia-logos (dos logos, dos racionalidades…) para convertirse en una sinapsis virtual tecnologizada, en un clic virtual de instantaneidad ubícua, en una apropiación no-propietaria (luego, subordinada) de medios virtuales de relación, de estructuras argumentales y de significados que se imponen sobre los lenguajes pasados.

La comunicación dejó de ser comunicación, ahora se llama interconexión.

Al fetichismo de la mercancía que acusaba Marx en “El Capital” para el siglo xix ([4]) , se sucede el “fetichismo del ordenador”, la “alienación de la pantalla”, la tentación de lo instantáneo, la pasión por lo efímero, y la seducción por lo superficial.  Al lento  sedentarismo de los individuos hablantes, se sucede ahora el veloz nomadismo de los aparatos portátiles e interconectados.

En el presente, el sistema de “pensamiento único” –que es una de las formas contemporáneas de la ideología capitalista de la dominación- y la “crisis de la crítica” como forma de pensamiento, no hacen sino confirmar las anticipaciones de Marcuse.  Hoy en cambio Zygmunt Bauman, anticipa sobre los miedos que laceran el ser social del presente ([5]), temores entre los cuales el miedo a la incomunicación, y el encierro mental al que nos aproximamos con frecuencia, no son más que manifestaciones de lo que podríamos llamar la crisis de la comunicación, en nuestra actualidad.

Es probable que no percibamos que detrás de la avalancha de tecnología comunicacional, de TICs que nos invaden y arrastran, virtualmente, asistimos a una crisis integral de la comunicación humana.

ALGUNAS PUERTAS DE SALIDA

Es posible incluso argumentar que en este cambio de época comunicacional y social, nos encaminamos hacia una nueva edad media del conocimiento y del saber, en que, por segunda vez en la historia de la sociedad occidental y de sus derivadas, el conocimiento y el saber aparentemente tan expandido y disponible en el presente, el conocimiento se convierte gradualmente en propiedad de una elite semiencerrada y semiexcluyente.

A los antiguos monjes copistas de los conventos de la Alta Edad Media, ocupados en seleccionar y repetir el saber guardado desde la Antigüedad clásica, se sustituirán en el futuro los monjes postmodernos de la tecnología virtual, los ingenieros de la informática impersonal, los operadores privilegiados de los sistemas dos punto cero, tres punto cero, cuatro punto cero…

El anterior “ratón de biblioteca” aparentemente desbordado por las grandes bibliotecas de papel y libro de los siglos XVIII y XIX, por las grandes enciclopedias y diccionarios del siglo XVII, está siendo sustituido por el ratón virtual, por el “ejercicio minúsculo del clic” como aparente puerta de salida hacia esos poderosos y fantasmales motores de búsqueda que se esfuerzan una y otra vez por intentar reemplazar el cerebro humano, último reducto del individuo apropiado de su razón.

¿Y si el cerebro humano fuera uno de los últimos espacios libres donde puede ocurrir la casi totalidad de la libertad y la aventura de la imaginación, de la búsqueda, de la duda, de la crítica, de la interrogación por querer saber y de la esperanza de saber?

¿Y si apago el computador, qué cambia allá afuera?

¿Y si me niego a formar partes de las redes sociales de internet, de todas las redes sociales de internet posibles, no caeré acaso en otra forma de encierro mental y de autonegación psicológica frente a un orden comunicacional del que puedo utilizar eficazmente sus herramientas sin adquirir su ideología?

¿Está en el mito de Rousseau del retorno a la naturaleza en estado puro, la respuesta a esta crisis de la comunicación entre humanos?

Más allá de la desconexión que propiciaba Samir Amin, podría ocurrir que la desconexión posible es la de la mano que controla el mouse… la desconexión del cerebro que controla la mano que controla el mouse … la desconexión de la conciencia racional que controla el cerebro que controla la mano que controla el mouse … y hasta podría ser posible –si tan solo fuera por instantes brillantes de contacto con la naturaleza y hasta con la naturaleza humana y lo que queda de ella- en que se ejercite la desconexión soberana del individuo, del ser humano libre que controla el cerebro que controla la conciencia que controla la mano que controla el mouse…

Manuel Luis Rodríguez U.

CITAS


[1] Bajoit, G.: Todo cambia.  Análisis sociológico del cambio social y cultural en las sociedades contemporáneas. Santiago 2003.  LOM Editores.

[2] Fischer, A.: Nuevos Paradigmas a comienzos del tercer milenio. Santiago, 2004.  Colegio de Ingenieros de Chile. Edit. Aguilar.

[3] Marcuse, H.: El Hombre Unidimensional. Barcelona, 1970.  Seix Barral, p. 171.

[4] Bidet, J.: Refundación del marxismo.  Explicación y reconstrucción de El Capital. Santiago, 2004.  Ediciones LOM. Bidet, J.: Refundación del marxismo.  Explicación y reconstrucción de El Capital. Santiago, 2004.  Ediciones LOM.

[5] Bauman, Z.: Miedo Líquido.  La sociedad contemporánea y sus temores. B. Aires, 2007.  Paidos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Breton, Ph., Proulx, S.: L’explosion de la communication: la naissance d’une  nouvelle ideologie. Paris, 1993.  Editions La Découverte.

Constantinou, C., Richamond, O., Watson, A: Cultures and Politics in Global Communication. N. York, 2006.  Cambridge University Press.

Saouter, C., Maisonneuve, D.: Communication en temps de crise. Montreal, 1999.  Presses de l’Université de Quebec.

“El socialismo no se puede decretar desde arriba” – Marta Harnecker

6 julio, 2010 § 1 comentario

Repensar el modelo de producción y descentralización: El camino al socialismo del siglo XXI.

Las relaciones de producción capitalistas, que hasta la fecha han logrado sobrevivir, crean problemas sociales que no han sido resueltos y que afectan gravemente a sus víctimas, la mayoría de la población. El análisis marxista y neo marxista plantea alternativas económicas y políticas sobre la base de la necesidad de redistribución de la riqueza y autogestión de los pueblos, solo posibles si se construye un modelo alternativo al capitalismo que algunos han denominado socialismo del siglo XXI, otros socialismo comunitario.

Martha Harnecker, escritora chilena y pedagoga popular, como a ella le gusta denominarse, se refiere a esta temática en esta entrevista que clarifica su pensamiento y que ella consideró no fue bien interpretado en una entrevista anterior que le hicimos en marzo pasado.

¿Qué piensas tú del marxismo cuando hoy estamos construyendo en América Latina experiencias que se alejan mucho de los planteamientos marxistas ortodoxos?

Para mí el marxismo nunca ha sido un dogma. Aprendí de Althusser que Marx sólo había puesto las piedras angulares de la nueva ciencia de la historia, que si la realidad cambiaba había que elaborar nuevos conceptos para dar cuenta de esas nuevas realidades. Yo no he encontrado una explicación más coherente del funcionamiento del capitalismo que aquella que da Marx.

Sin embargo, creo que no hemos sido capaces de elaborar una crítica del capitalismo de hoy —el capitalismo de la revolución de la información— y más aún al capitalismo llamado periférico, con la profundidad y la amplitud con que Marx hiciera la crítica del capitalismo de su época. Sabemos que la futura sociedad que queremos construir no va a surgir de nuestras cabezas y deseos, sino de la superación de las contradicciones de la actual sociedad y de la adecuada orientación que se de a sus potencialidades. Si nosotros no conocemos bien como funciona esta nueva etapa del capitalismo, no vamos a poder elaborar soluciones eficaces para superar sus problemas.

¿Es necesario hacer la recreación de El Capital ?

Más que recreación yo diría actualización. Como te decía, hay que crear nuevos conceptos para dar cuenta de las nuevas realidades. Pero no sólo falta este análisis crítico del capitalismo de hoy. Tampoco podemos ignorar lo que ocurrió al socialismo soviético. El hecho de que éste se viniera abajo en tan corto tiempo y que nadie en el mundo lo hubiera previsto, ni siquiera sus mayores enemigos, que hicieron todo por destruirlo, plantea a la izquierda un gran desafío. Creo que debemos estudiar a fondo estas experiencias y sacar de ellas las enseñanzas pertinentes para no cometer los mismos errores del pasado.

Si se analiza la crisis actual, se comprueba la vigencia de las reflexiones de Marx sobre el capitalismo. Los intelectuales han vuelto a interesarse en su pensamiento. No es Marx el que ha fallado, hemos sido los marxistas latinoamericanos los que, en muchos casos, hemos analizado nuestra realidad con esquemas prehechos, de ahí que en nuestros análisis sólo hablábamos de clase obrera y campesinado, desconociendo la importante presencia indígena en muchos de nuestros países. Yo estuve en Bolivia en la época del general Torres, en 1971, junto con Theonio Dos Santos y Rui Mauro Marini, nos reunimos con representantes de todos los grupos de izquierda de esa época en este país y en sus análisis sólo se habló de clase obrera. El factor indígena estuvo completamente ausente de la conversación. Tampoco tomábamos en cuenta el papel del cristianismo revolucionario. Esos son errores de los marxistas, no de Marx. No podemos atribuirle a Marx esa falta de análisis. La ciencia de la historia, estuvo mucho tiempo estancada porque se transformó en dogma, se la repetía como manual y no se la empleaba como instrumento de análisis.

Por supuesto que la clase obrera industrial de la época de Marx ya no existe hoy. En lugar de existir una gran clase obrera concentrada en barrios obreros, con conciencia de clase, tenemos hoy una clase obrera debilitada por las políticas neoliberales de flexibilización laboral, subcontratación, etcétera. La clase que según Marx iba a ser la sepulturera del sistema capitalista, hoy se encuentra fragmentada, divida, debilitada. Tenemos que repensar el concepto de trabajador hoy. La fuerza de trabajo explotada por el capital no está sólo en las grandes industrias y servicios sino en una gama de formas productivas y servicios que van desde las empresas subcontratistas pasando por la economía informal hasta el trabajo familiar. Todas estas formas entran de una u otra manera dentro de la red de explotación capitalista. Debemos pensar en un concepto de trabajador que las abarque a todas ellas. Debemos luchar por los derechos del trabajador que vayan más allá de su centro de trabajo.

¿Bolivia está en condiciones de dar un salto a una sociedad no capitalista?

Yo te diría que no se trata de dar un salto, se trata de ir avanzando en esa dirección. Creo que hay que recuperar las tradiciones y valores comunitarios, socialistas, que se están perdiendo. Cuando yo vengo (a Bolivia) hace dos años me dicen: “Nuestras comunidades tenían ciertos valores, pero la cultura capitalista está penetrándolas”, entonces de lo que se trata es de rescatar esos valores. Tampoco se puede rescatar todo, ese es el error de quienes piensan que tenemos que volver al pasado, no es la idea volver al pasado, sino rescatar los valores universales de la sociedad solidaria, humanista, preocupada por el desarrollo humano y el respeto a la naturaleza, y obviamente tomar de la modernidad el desarrollo de la civilización, de los elementos nuevos que liberan al hombre. Esas máquinas que el capitalismo usa para explotar, nosotros tendríamos que utilizarlas para liberar a la persona que trabaja, para impulsar un desarrollo que satisfaga las necesidades humanas.

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Notas para una introducción a la epistemología de las Ciencias Sociales

2 julio, 2010 § 1 comentario

Esquema de Clases.