Una coyuntura global decisiva

11 julio, 2010 § Deja un comentario

La economía global lucha todavía por mantenerse alejada de la gran recesión, de la que se suponía venía saliendo desde fines del año pasado. Y la última mitad de 2010 podría ser decisiva para una recuperación sostenida o para una nueva fase recesiva.   

Un escenario geopolítico complejo de cambios políticos, tensión social y algunas amenazas bélicas dará forma al crecimiento y marcará a las viejas potencias y a las emergentes por igual.

Afectarán, en especial, a las dos naciones que, en un mundo cada vez más bipolar, forjaron el curso global en estos años: una, el centro y motor de entrada de la crisis financiera, Estados Unidos; la otra, el motor de la salida, China.  Hemos ingresado en un nuevo ciclo geopolítico global: hemos ingreso a un nuevo esquema bipolar, esta vez protagonizado por Estados Unidos y la República Popular China.

En Estados Unidos, Barack Obama enfrentará su primera prueba electoral en los comicios legislativos de noviembre de 2010. Golpeados por el desempleo, los norteamericanos podrían terminar con la mayoría demócrata en el Capitolio y poner fin a las ambiciosas reformas del mandatario. El nuevo Congreso tendrá influencia sobre dos de los ejes que dominarán la agenda de la Casa Blanca hasta fin de año: la reducción a futuro del gigantesco déficit y la tensión con China por el valor del yuan.

Pekín flexibilizó, hace unas semanas, su moneda para detener el aluvión de críticas de Occidente, que le acusa de mantener un yuan débil para poder inundar mercados extranjeros con productos de bajo costo. Sin embargo, la moneda apenas se apreció en estos días y Obama puede ser presionado por el Congreso para imponer medidas proteccionistas contra China, en lo que sería en el anticipo de una guerra comercial.

El imparable desarrollo de la economía china no sólo suscitó algunas críticas internacionales, si no que también produjo tensiones sociales internas. Fruto de las aspiraciones que llegan junto con un creciente nivel de vida, miles de trabajadores chinos comenzaron a reclamar inéditos beneficios sindicales, al punto de paralizar fábricas. La escalada social en China podría aumentar a medida que la economía, que en 2010 crecerá al 10%, avanza.

Más allá de la tensión bilateral, Pekín y Washington compartirán, en estos meses, dos desafíos diplomáticos globales. Corea del Norte comenzará el peligroso proceso de sucesión del topoderoso Kim Jong-il en septiembre. Irán, por su parte, deberá lograr que su economía sobreviva a las cada vez más asfixiantes sanciones por su plan nuclear.

Ambas naciones representan los potenciales escenarios bélicos para los próximos cinco meses y medio, por lo menos desde la perspectiva de los EEUU. La primera, porque la volatilidad de su transición puede derivar en una escalada con Corea del Sur. La segunda, porque, de crecer, su amenaza nuclear podría forzar a Israel a lanzar un ataque que desestabilizaría aún más a Medio Oriente.

De llegar a esos escenarios, los desafíos diplomáticos de Pyongyang y Teherán torcerían el rumbo económico del mundo. Semejante hipótesis es temida por la Unión Europea (UE), la potencia más afectada por la recesión económica, al punto de que hasta el futuro del euro está en duda.

Los próximos meses serán críticos para determinar si los ajustes pueden evitar el derrumbe de los países más debilitados (España, Grecia, Portugal e Italia). Dos trabas deberán sortear esos programas para ser exitosos: el riesgo de otra recesión, provocada por el fin de los planes de estímulo, y la tensión social que ha copado las calles europeas y que, el 29 de septiembre, tendrá su demostración de fuerza con marchas en toda la UE.

Con una economía más estable que la del bloque, América latina enfrentará en los próximos meses, fundamentalmente, cambios políticos. En octubre, los comicios generales en Brasil determinarán el fin de la era Lula y, en septiembre, las elecciones legislativas de Venezuela medirán unas vez mas el poder de Hugo Chávez.  Las dos democracias mas fuertes de América Latina aparecerán nuevamente en el ojo del interés de la opinion publica.

Las islas Falklands y el Cono Sur de América: una encrucijada geopolítica

9 julio, 2010 § 2 comentarios

En los meses recientes del año 2010, diversos hechos relacionados con las Islas Falklands han vuelto al archipiélago inglés nuevamente al centro de la atencion de la opinión pública, aunque sea por breves momentos.

Desde la exploración petrolera de una empresa británica en el fondo marino de las islas, hasta un programa de intercambio estudiantil entre la Municipalidad de Punta Arenas con Port Stanley, y las recientes reuniones del Comité de Descolonización de Naciones Unidas, así como la prohibición argentina para la recalada de naves mercantes entre las islas y el puerto chileno de Punta Arenas, y de las naves comprometidas en dicha exploración de hidrocarburos en puertos argentinos, en cada uno de estos eventos el gobierno justicialista de Argentina ha intentado escalar la presión diplomática y mediática para lograr sentar a Gran Bretaña en alguna mesa de negociaciones.

Un incidente menor ocasionado artificialmente por la Cancillería argentina a propósito del viaje de estudiantes magallánicos (de condición social vulnerable) a Falklands para fortalecer su dominio del idioma inglés, incluso podría servir de motivo para preguntarse si acaso la política exterior del Estado de Chile ante el tema Falklands, se decide en el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile o en la Casa Rosada en Buenos Aires.

En la encrucijada geopolítica de las islas Falklands, siempre se entrecruzan a lo menos cuatro actores relevantes, a saber, Argentina, los kelpers, Gran Bretaña y Chile, aunque éste útimo solo tenga algunos intereses comerciales con los habitantes y comerciantes del archipiélago.

Entre los dos actores centrales, aparecen además los integrantes de la comunidad kelper de las islas, un grupo de alrededor de 3.000 británicos originarios de las Falklands (según el censo de 2001), que aspiran a lograr mayores niveles de autonomía local, aunque siempre bajo el paraguas protector de la soberanía británica a la que pertenecen.  Las islas se autofinancian actualmente, tanto por la venta de licencias de pesca en las aguas del Atlántico sur, como por el comercio de ultramarinos (125 millones de dólares por exportaciones el 2008), la ganadería ovina, la pesca, el turismo (30.000 visitantes el año 2001) y la navegación marítima. (CIA: The World Factbook, 2010.).  Adicionalmente, desde el año 1993,  el British Geological Survey desarrolla un programa de exploración en busca de hidrocarburos.  Las finanzas de las islas se incrementan además,  con el consumo producido por la dotación militar, naval y aérea allí estacionada.

El juego entrecruzado de intereses de estos actores sigue siendo una encrucijada geopolítica no resuelta: mientras Argentina reclama soberanía sobre un archipiélago en el que no reside ningún argentino y que solo fue ocupado militarmente por tropas argentinas invasoras durante tres o cuatro meses en 1982 con ocasión de la guerra,  Gran Bretaña asume en plenitud y refuerza el ejercicio de su soberanía sobre las islas y no parece estar dispuesta a ceder, mientras los kelpers, los verdaderos habitantes originarios de las islas, prefieren indudablemente vivir y continuar viviendo bajo la soberanía británica por múltiples razones históricas,  culturales, económicas y políticas.

Desde 1982 sin embargo, las islas representan un espacio de interés geopolítico, acrecentado por el posible carácter comercial de las reservas de hidrocarburos existentes en su fondo marino.

Para cada actor en juego, las islas tienen un significado geopolítico distinto, ahora acrecentado y multiplicado por la perspectiva de la existencia de reservas de hidrocarburos -aunque de mediana calidad- en el fondo marino del archipiélago, susceptibles de avivar la controversia británico-argentina, si dichas reservas tienen un valor comercial explotable.

Para Argentina, la opción diplomática sigue siendo en el presente, la única alternativa viable de acceder a negociaciones que impulsen su demanda territorial.  Para Gran Bretaña, evidentemente las Falklands no son su prioridad estratégica ni política, ocupadas en resolver la crisis financiera en curso y la inserción inglesa en la Unión Europea.

Para los kelpers, la eventualidad de la presencia argentina,  es una amenaza que trae a la memoria los meses de invasión y destrucción que les significó la guerra de 1982.

En este contexto, para el Estado de Chile y para la posición geopolítica y oceanopolítica chilena en el cono sur de América, resulta indudablemente más conveniente que las islas Falklands continúen bajo soberania británica y no pasen a convertirse -en manos argentinas- en una posición  geoestratégica susceptible de controlar la navegación hacia y desde la boca oriental del Estrecho de Magallanes.

Manuel Luis Rodríguez U.

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FUENTES DE INFORMACIÓN Y REFERENCIA

Sobre el mismo tópico:

Pueden visitarse nuestras páginas GEOPOLITICASUR - http://geopoliticasur.wordpress.com y la página OCEANOPLANETAhttp://oceanoplaneta.wordpress.com, con materiales de análisis geopolítico y oceanopolítico de interés.

http://geopoliticasur.wordpress.com/2010/02/19/el-despliegue-actua-de-fuerzas-militares-britanicas-en-falklands-islands/

http://oceanoplaneta.wordpress.com/2010/02/20/exploracion-petrolera-en-falklands-islands-aspectos-diplomaticos-y-geoeconomicos/

Empresa Rockhopper de exploración de hidrocarburos:  http://www.rockhopperexploration.co.uk

Falklands Government: http://www.falklands.gov.fk

El nuevo orden global despues de la actual crisis financiera – Pascal Boniface

6 junio, 2010 § Deja un comentario

¿Quiénes son la nueva derecha? – Nils Castro

18 abril, 2010 § 1 Comentario

Sería ingenuo esperar que los éxitos electorales alcanzados por partidos y movimientos de izquierda en varios países latinoamericanos, y la correspondiente instalación de gobiernos progresistas, se repetiría sin suscitar una contraofensiva de las derechas y de los intereses imperiales o transnacionales vinculados con ellas. Pero ahora esta contraofensiva no es una mera reedición voluntariosa de las derechas que conocíamos, sino que se acompaña de novedades que será preciso evaluar.

Los logros que dichas izquierdas obtuvieron desde finales de los años 90 expresaron respuestas populares tanto al deterioro de la situación material y de las expectativas de grandes masas de latinoamericanos, como al correspondiente cambio de su estado de ánimo en el momento de ampliarse sus posibilidades de reacción política. Sin embargo, con los matices propios de sus respectivas circunstancias nacionales, tales éxitos fueron victorias conseguidas específicamente en el campo político, sin que, hasta ahora, esas victorias contaran con las condiciones requeridas para remecer otros planos sociales.
Aún así, estas izquierdas han probado que, hasta el actual nivel del desarrollo e inquietud sociopolítica de sus países y de la región, ellas no solo son capaces de administrar al régimen capitalista mejor que las propias derechas, sino que también pueden hacerlo de formas que han mejorado significativamente las condiciones de vida de millones de latinoamericanos. Aunque, asimismo han mostrado que todavía no pueden remplazar, por esta vía, al régimen existente por otra formación histórica más avanzada. (1)
La contraofensiva
Si bien en el terreno político el gran capital y sus políticos, partidos y medios de comunicación sufrieron un importante revés en esos países latinoamericanos, los núcleos principales de la derecha conservaron sus instrumentos básicos de actuación, penetración y poder. Pese al inicial desconcierto que hayan padecido en el plano subjetivo, en lo esencial salvaron los instrumentos básicos del sistema político previamente establecido, así como el control de los medios periodísticos más poderosos. Es decir, en estos años las izquierdas vencieron políticamente a las formas tradicionales de las derechas, pero no derrotaron a la derecha como tal.
Al cabo, tras una gradual revisión de estas experiencias, los talentos y medios de comunicación de las derechas, hegemonizados ahora por el capital financiero, decantaron y renovaron sus opciones estratégicas y reactualizaron sus opciones políticas. Desde entonces, su contraofensiva ha venido articulándose tanto en los países donde alguna corriente de la izquierda les ganó elecciones, o estuvo cerca de ganárselas, como también donde eso no ocurrió.
El clima propicio para que esa contraofensiva pueda incidir en las capas sociales subalternas se benefició con el ambiente de confusión ideológico cultural que vino tras el reflujo de los proyectos revolucionarios de los años 60 y 70, el colapso del Campo Socialista y la URSS, la ofensiva neoconservadora y el “pensamiento único” de los 80 y 90, junto con la falta de alternativas políticas que darle a los malestares e inconformidades sociales desatados tras los subsiguientes “reajustes” neoliberales, con sus abusivos y desoladores efectos.
En ese ambiente, la ofensiva político cultural de la derecha neoliberal encontró más críticas que contrapropuestas de la izquierda y, por consiguiente, una oportunidad de recoger y abanderar en su provecho parte de los disgustos y frustraciones sociales característicos de aquel período.
A la postre, hemos presenciado una metamorfosis de la derecha que, a su vez, adicionalmente busca inducirle a las izquierdas una metamorfosis paralela, moldeada a la medida del interés estratégico de esa “nueva” derecha. (2)
Para tales propósitos, la participación de agencias oficiales, fundaciones privadas e intereses empresariales de Estados Unidos y de algunos países europeos no se ha ocultado.
Ejemplo ostensible es lo que en Panamá el sarcasmo local llamó “el pacto de la Embajada” cuando, durante la campaña electoral del 2009, la embajadora norteamericana invitó a las personalidades políticas locales a presenciar desde su residencia la toma de posesión del presidente Barack Obama. Durante la velada, mientras los demás invitados miraban la pantalla, sin disimular apariencias los auxiliares de la anfitriona llevaron a la sala contigua a los dos principales contrincantes de derecha, los cuales allí acordaran la alianza que poco después permitiría derrotar al gobernante partido socialdemócrata e instaurar un régimen de “nueva” derecha. Una batería de fotógrafos de prensa, citados de antemano, cubrió esa reunión paralela, sin ocuparse de Obama.

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Después de la crisis económica … la crisis política del modelo neoliberal

14 marzo, 2010 § 5 comentarios

Los efectos políticos de la crisis global han sido tan funestos para los gobiernos europeos que, como en el caso de Francia, todos se encuentran en situación inestable. Las principales naciones de la Unión Europea tienen un horizonte incierto y se arriesgan a enfrentar la furia de los ciudadanos y electores.

Hoy domingo, en las elecciones regionales francesas, la ciudadanía, aun dentro de un 51% de abstención, ha votado mayoritariamente en favor de la corriente de centro-izquierda y ecologista, anticipando una futura derrota del derechista Sarkozy que ha sumido al país en la crisis social con sus políticas de austeridad fiscal. 

Veamos primero el caso de España. ¿José Luis Rodríguez Zapatero llegará a fin de año? Es la gran pregunta que se hacen los europeos, mientras persisten los rumores de posibles elecciones anticipadas.

Desde su elección en 2008, la situación se ha complicado cada vez más para el líder socialista. Mientras el resto de Europa se encamina tímidamente hacia la reactivación, España -como Grecia o Portugal- no consigue ver la salida del túnel: la tasa de desempleo ronda el 20%, el déficit público supera el 11% del PIB y el crecimiento seguirá siendo negativo en 2010, según el FMI.

El jefe del gobierno español sabe que las necesarias medidas de austeridad podrían costarle el apoyo popular y, sobre todo, de los sindicatos, que acaban de lanzar sus primeras manifestaciones de advertencia.

Alemania y el rechazo a los neoliberales

El escenario político en Alemania se pone en movimiento.  Cinco meses después de las elecciones, los alemanes parecen arrepentidos de haber votado por la coalición neoliberal entre la canciller demócratacristiana Angela Merkel y los liberales de Guido Westerwelle, ministro de Relaciones Exteriores.

Un sondeo del instituto Forsa atribuye apenas el 41% de intenciones de voto a la coalición, contra el 51% de un hipotético frente opositor formado por los socialdemócratas, la izquierda y los Verdes.

Un alto porcentaje de la opinión pública (55%) considera que los liberales son los principales responsables de las múltiples divergencias internas y los errores del gobierno del gigante europeo, verdadera locomotora del bloque.

La situación se complicó por el reciente escándalo desatado por los desplazamientos de Westerwelle, acompañado con miembros de su familia o amigos, acusados de aprovechar esos viajes para hacer negocios personales.

A pesar de que la jefa de Gobierno le ha expresado su respaldo, ese episodio no contribuirá a mejorar esa imagen ni mucho menos a apaciguar las relaciones de Merkel con Westerwelle.

Gran Bretaña hace la diferencia

Por primera vez en muchos meses, los sondeos indican una posibilidad de que los laboristas británicos conserven el poder en las elecciones previstas para el 6 de mayo.

Según esas encuestas, el partido del primer ministro Gordon Brown obtendría 35% de los votos, contra 37% para los conservadores.

Por la peculiaridad del sistema electoral británico, esa frágil diferencia podría traducirse en 317 bancas para el laborismo contra sólo 236 para los tories . Brown debería, en ese caso, gobernar apoyándose en una coalición con los demócratas-liberales (LibDem), el tercer partido en importancia en el escenario británico.

Tras una terrible travesía del desierto, esta recuperación representa casi un milagro para el primer ministro británico. La crisis financiera, la recesión, el escándalo de los gastos de representación de sus parlamentarios, el pantano afgano, las luchas intestinas del laborismo y sus repetidas gaffes habían terminado por cansar a los británicos. Hasta hace pocas semanas, David Cameron, líder de los conservadores desde 2005, parecía seguro de la victoria.

¿Italia se encamina a un cambio?

Silvio Berlusconi convocó anteayer a su gabinete a una reunión de urgencia para tratar de resolver el caos que acecha las posibilidades de éxito de su coalición de centroderecha en las elecciones regionales del 28 y 29 de este mes.

Las irregularidades cometidas por numerosos miembros del partido de gobierno Pueblo de la Libertad (PDL) al inscribirse en las listas electorales fueron tantas, que muchos perdieron su puesto. Ante tal desorden, Berlusconi habría pensado seriamente en postergar los comicios.

Esa medida causaría aun más daño a la imagen del primer ministro, para quien estas regionales significan una auténtica prueba de fuerza nacional. En los últimos meses, Berlusconi hizo verdaderos esfuerzos de buena conducta, tras haber sido protagonista de una serie de escándalos judiciales y personales, que minaron su popularidad.

Su coalición, sin embargo, parece estar en condiciones de ganar 13 de las 20 regiones italianas, según las últimas encuestas. Los sondeos demuestran que la oposición de izquierda, totalmente dividida, es todavía menos popular entre el electorado.

Un modelo de dominación que continúa prevaleciendo

14 marzo, 2010 § 1 Comentario

Las crisis, tienen la particularidad de constituir momentos caóticos provisorios, instantes históricos efímeros, coyunturas fluídas de dislocación de las reglas de control y dominación de una sociedad, tanto que con frecuencia se les asemeja a períodos de oportunidades para replantear estrategias, reformular procedimientos y reevaluar prácticas.

La crisis económica global ocasionada desde el sistema bancario y financiero estadounidense en 2007-2008, ha sido considerada por los analistas como la mayor crisis experimentada por el sistema capitalista desde 1929.

El carácter cíclico de las crisis económicas anticipado por Marx y reafirmado por Kondratieff, se ha vuelto a confirmar cuando se observa -desde una perspectiva macro-sistémica- la secuencia de crisis de la segunda mitad del siglo xx, como una suerte de sacudidas sísmicas localizadas que han afectado a distintas zonas geo-económicas del planeta, pero que han terminado golpeando o afectando siempre al conjunto del sistema económico-político-comunicacional y tecnológico de dominación.

La historia del capitalismo registra, asimismo, numerosas crisis cíclicas de largo plazo como las siguientes: 1819-1821, 1847-1848 (que coincidió con la crisis sistémica en esos años), 1871-1873 (a la que estuvo relacionada la Comuna de París; que, por otro lado, inauguró la fase imperialista clásica; y encuadró el desarrollo de la Segunda Revolución Científico-Técnica de las últimas dos décadas del siglo XIX), 1902-1903 (a la que estuvieron relacionadas la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa), 1929-1933 (que coincidió con la crisis sistémica de esos años), y la de principios de la década de 1970.

En el marco de estos ciclos de 20-25 años y de sus momentos de crisis, han tenido lugar las llamadas crisis cíclicas de menor plazo de entre 5, 7 o 10 años. Estas crisis de periodos más cortos, también han coincidido en diversas ocasiones con los otros dos tipos de crisis.

No está demás considerar también que lo que los analistas llamamos crisis de legitimidad del modelo de dominación neoliberal, una de las resultantes de la actual crisis económica global, no ha sido comprendido como crisis sistémica por los detentores del poder, sino solo como un episodio de corta duración y fuerte intensidad, centrado en la volatilidad de los mercados y en la incertidumbre de los agentes bursátiles.  Aún así, el patrón global de acumulación capitalista ha resultado prácticamente inalterado por la actual crisis, salvo por un lento y gradual desplazamiento de la hegemonía geo-económica desde los centros capitalistas occidentales (EE.UU, Europa, Japón) hacia los centros neocapitalistas orientales (China e India en particular).

Es probable que debamos asumir que esta crisis económica y financiera global no se ha traducido en una crisis sistémica global, aunque sus efectos acumulativos puedan apuntar en esa dirección en el futuro.

¿Podríamos deducir que la crisis del modelo neoliberal no significa la crisis del capitalismo en su versión globalizada?

Probablemente la debilidad orgánica de los movimientos sociales, su incapacidad comunicacional, las divisiones de las izquierdas y la ausencia de articulación socio-política (el reciente Foro Social Mundial lo puso en evidencia), explican en parte el punto de inflexión en que se encuentran hoy los actores contestatarios al sistema capitalista.

Ideológicamente, el sistema neoliberal de dominación no ha sido derrotado.

LAS VIAS DE SALIDA A ESCALA GLOBAL

Hay quienes desde 2007 y 2008 anticiparon el colapso del “capitalismo de casino” o “capitalismo de desastre“, pero una somera revisión del panorama socio-político mundial y continental, permite diagnosticar que el orden de dominación neoliberal instalado en las dos décadas finales del siglo xx, continúa prevaleciendo y es probable que asistamos incluso a momentos de regresión en algunas zonas.

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